
Iniciaré con una confesión: esta es la tercera vez que intento escribir un blog. La primera fue hace quince años; publiqué dos entradas y después, abrumado por el cringe, eliminé todo rastro de ellas.
Tres años más tarde, lo volví a intentar. Y aunque en esa ocasión escribí un poco más, al no tener claro sobre qué o para qué hacerlo, terminé por abandonarlo también.
A pesar de lo inconsistente que pudiera parecer, la escritura me ha acompañado desde siempre. De una forma o de otra.
Cuando era niño, soñaba con ser como J.K. Rowling1. Quería contar historias que marcaran a las personas de una forma tan profunda como Harry Potter lo hizo conmigo. Esto, como suele ocurrir, quedó un tanto relegado a medida que crecí.
La adolescencia me llenó de inseguridades. Me convertí en ese clásico personaje que bien podría pasar como un fantasma, el que rara vez interviene en las conversaciones grupales y, cuando lo hace, alguien más ruidoso lo interrumpe y se roba la conversación. Así, con los años, me compré la idea de que poco o nada de lo que yo pudiera decir valía la pena ser escuchado.
Ahora que soy un adulto, y tras varios años de terapia, me he dado permiso de aceptar que esas creencias están lejos de la realidad. Llevar esa máscara me fue útil durante muchos años, pero ahora sé que puedo existir en el mundo bajo otros términos.
Así nació la iniciativa de crear este espacio: con la corazonada de que estaba listo para intentarlo una vez mas. Y, para ello, comencé por rescatar el nombre de mi blog anterior.
«Acerca de nada» es mi cuento favorito de Isaac Asimov. Con un humor un tanto ácido, el texto narra el caos que vive la humanidad cuando los científicos confunden con un hoyo negro lo que termina siendo «simplemente un asteroide vulgar al que alguien pintó de negro»2.
Desde que lo leí por primera vez, no pude evitar sentirme identificado con la posición que ocupa asteroide cuando se le compara con el hoyo negro.
Este último es titánico e incontenible, capaz de devorar galaxias enteras; el otro es inmensamente más pequeño, tanto que incluso se puede desviar o destruir si se cuenta con la tecnología adecuada. Por eso no es extraño que en el cuento se le trate con cierto desdén.
Por otro lado, es bien sabido que un asteroide fue capaz de desencadenar una extinción masiva en nuestro planeta. Entonces, ¿es en realidad sensato subestimar el poder de uno?
También creo que, más allá de su potencial destructivo, hay algo muy poético en la naturaleza de los asteroides, y es que pueden transformarse en algo hermoso después de quedar hechos añicos.
Ocurrió, por ejemplo, con el 3200 Phanton: sus escombros son la lluvia de estrellas que ahora conocemos como las Gemínidas.
Me gusta pensar en mí mismo como eso: un asteroide vulgar al que alguien pintó de negro, como muchos otros que están dispersos por el mundo. Aprendiendo a existir bajo mis propios términos, descubriendo mi valor en un mundo que me hizo creer que tenía que ser otra cosa para tener un lugar en él.
Y es que, si algo he aprendido en todos estos años, es que todos tenemos la capacidad de recoger nuestros escombros y hacer de ellos una lluvia de estrellas que ilumine la noche.
Notas:
1 Quiero enfatizar que el reconocimiento que hago hacia Rowling se refiere a su papel como creadora de Harry Potter. Sus posturas ideológicas, particularmente las que se refieren a grupos vulnerables como la comunidad trans, son algo con lo que estoy en desacuerdo.
2 En el apartado de Referencias dejé un enlace al cuento completo. Leelo, de verdad no tiene desperdicio.
Referencias
Asimov, I. Acerca de Nada. Recursos Didácticos. https://recursosdidacticos.es/textos/lectura.php?id=154
Infobae. (12 de diciembre de 2021). Las Gemínidas: cómo ver la famosa lluvia de estrellas desde México. Infobae. https://www.infobae.com/america/mexico/2021/12/12/un-chaparron-de-estrellas-fugaces-como-ver-las-geminidas-desde-mexico/
Foto de Joshua Earle en Unsplash

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